Guido Tiriduzzi nos habla de Vulebard y su primer álbum de estudio

"Grabamos la mayor parte del álbum en simultáneo, y es una experiencia única, se manejan unos niveles de adrenalina y nerviosismo total."

Vulebard

¿Cómo forma actualmente Vulebard?

Vulebard está compuesto por: Hernán Vicente en Batería, Sebastián Giménez en guitarra y coros, Guido Tiriduzzi en voz y bajo, Tomás Olmos en guitarra y Alejandro Mouzo en teclados.

¿Cómo fueron sus comienzos?

Desde los 6 años, Tomás, Sebastián y yo (Guido) compartimos música en la escuela. De ahí se formó el primer nexo, que derivó en que a nuestros 12 años ya estábamos ensayando en salas de Quilmes. Y en ese mismo año (2009) tocamos en el Club Tucumán, que recién abría sus puertas. Algunos años después conocimos a Hernán y tocamos como cuarteto durante 2012 hasta 2017 cuando por primera vez tocamos con Ale y la banda paso a ser el quinteto de hoy día.

¿Cómo surge su nombre?

El nombre de la banda, surge en el año 2013 cuando éramos muy aficionados al rock sureño americano; luego de haber pasado el furor del glam metal. Desde ese entonces quedó este mismo nombre que tiene algunas deformidades en su escritura. Esto se debe a algo que es curioso y que ya marcaba un poco la esencia Vulebard, lo enroscado y sin sentido de lo rebelde que sentíamos.

¿Cómo se describirían desde lo musical?

Somos una banda explosiva, con dinámica muy cambiante. Tratamos de jugar con las texturas de sonidos, desde lo más acuático hasta la fricción. Tenemos influencias del prog, psicodelia, jazz, funk, clásico, entre otros conceptos.

La improvisación es un factor clave a la hora de escucharnos en el vivo.

Más allá de la situación actual, ¿cómo ven la escena emergente de hoy día?

Ante todo creemos que hay una calidad de musicxs alucinante en el país, eso en primer lugar. Después nos sentimos atraídos a variados estilos de bandas y géneros.

Toda la movida de redes sociales hace muy fácil compartir tu material (antiguamente dependiente de discográficas y demás), pero también más grande el espectro al cual accede el público (antes era más una cuestión de curiosidad encontrar bandas emergentes y ahora están todas en Spotify). ¿Cómo ves toda esta realidad?

Desde un punto de vista es algo positivo, ya que cualquier artista puede grabar su música, ya sea en un home studio como en un estudio profesional, y compartirla. Es decir, no existe dificultad alguna para que el que desee expresarse y compartirlo, lo haga.

Desde otro punto de viste pensando en el acceso que tiene uno a tanta música hace que quizás no terminemos de escuchar un artista y digerirlo que ya estamos escuchando a otrx.

Nos sucede a menudo que los discos que más nos influencian y nos marcan necesitan de más de 3 escuchas por lo menos. Una vez que uno puede digerir y entender el viaje que el artista nos propone sucede lo mágico... Hoy en día con el mar de músicas que nos ofrecen las redes y su necesidad de que todo sea efímero, se pierde la magia de darle más de una oportunidad a la música.

¿Qué nos pueden contar sobre su primer disco "La Tinta de los Males"?

"La Tinta De Los Males" es el primer álbum de la banda.

Desde su creación, fue un fiel reflejo de años difíciles en el mundo, momentos de paz y guerras interiores, experimentación personal y sonora que llevó al grupo a plasmar las 8 piezas que conforman el LP.

Volviendo a las bases, es un álbum conceptual que intenta recorrer todos los estados de ánimo del ser humano.

¿Cómo fue esta primer experiencia en estudio, todos juntos?

Grabamos la mayor parte del álbum en simultáneo, y es una experiencia única, se manejan unos niveles de adrenalina y nerviosismo total. Por eso es indispensable contar con meses de ensayo para poder hacerlo, en ese momento estas materializando lo que en mucho tiempo, con sacrificio fuiste trabajando.

De esta manera la banda busca mantener las formas más puristas y orgánicas a la hora de interactuar musicalmente.

Creemos que la dinámica que se da cuando la música es tocada de manera colectiva y sincrónica, es como un diálogo que trasciende tiempos y formas, donde todos estamos hablando el mismo idioma.

¿Cómo llevaron el aislamiento? ¿Y están armando algo para su público, ya sea presencial o a distancia?

Fue un año atípico, de mucha reflexión y exploración interior. Los primeros meses fueron muy distintos para cada uno de los integrantes del grupo. Alguno desde la composición al máximo y, por otro lado, sucedió el abandono momentáneo de no relacionarse con el instrumento por un tiempo. A nadie lo tomó de la misma forma.

Nos llevó unos largos meses tener que afrontar la situación de encarar una apuesta virtual (cover Hipercandombe y La Grasa de las Capitales), en paralelo se aproximaba el primer single del año "El Mago de los Mil Dedos Induce" que fue una gran sorpresa. Un tema instrumental de 7 minutos, de los más oscuro e introspectivo que tiene el álbum; recibió una muy buena crítica por parte de oyentes, periodistas y gente de experiencia en el ámbito musical. Fue un envión que necesitábamos.

Ya cuando la situación se empezó a despejar de a poco, retomamos nuestros ensayos y bajaron las potenciales nuevas canciones que trabajamos hasta el día de hoy.

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharlos y seguir sus novedades?

En todas las redes, las que más usamos son Facebook e Instagram. Pará escucharnos pueden en muchas plataformas (prácticamente todas). Las que más trabajo dedicamos son Spotify y YouTube.

De todas formas, apostamos a que el/la que quiera escucharnos, se acerque a un concierto y nos conozca ejecutando nuestra música en vivo en un momento específico. No hay mejor forma para conocer a una banda, artista que el vivo y la interacción emisor-receptor.