Leo Cabrera y Coco Velázquez nos hablan desde México acerca del dúo punk Oligarca

"Ya no vivimos en los setentas, el punk puede evolucionar, tanto en lo ideológico como en lo musical. Todos y cada uno de nosotros podemos ser punks de distintas maneras, solo debemos ser fieles a nuestros ideales."

Oligarca

¿Cómo forma actualmente Oligarca?

Como ha sido desde un principio, Leo Cabrera en la guitarra y Jorge “Coco” Velázquez en la voz. Invitamos a distintos colaboradores, pero en escena y detrás de ella siempre hemos sido nosotros dos. Nos encargamos de producir cada aspecto y contenido del proyecto, y es algo de lo que a veces nosotros mismos nos sorprendemos.

¿Cómo fueron sus comienzos como banda?

Fue muy interesante aprender a trabajar de una manera tan distinta a la que estábamos acostumbrados. Ambos venimos de bandas de varios integrantes en donde cada quien tocaba un instrumento, pero ahora como dúo debíamos aprender a hacer todo eso y más. Con el tiempo nos dimos cuenta de que teníamos ciertos intereses y ambiciones profesionales y musicales en común. Una vez que encontramos nuestro ritmo, no nos bastó con componer nuestras canciones; empezamos a producir nuestras mezclas, dirigir nuestros vídeos… y bueno, aquí estamos.

¿Cómo surge su nombre?

Jorge siempre tiene inclinaciones sociopolíticas cuando se trata de escribir canciones. El nombre se acordó después de largas pláticas sobre buscar un término que abarque muchos aspectos y contextos, que se prestara a la dualidad y la ambigüedad. Los Oligarcas tienen las herramientas para poder hacer a nuestro país un mejor lugar, pero por circunstancias en demasía no lo hacen, no pueden o no quieren.

Oligarca es un término despectivo utilizado para estas figuras de poder. Creemos que, quien tiene poder, no debe recaer en el desgastante y sofocante estereotipo de que “quien tiene dinero y poder es corrupto” y también creemos que los medios y bienes materiales realmente figuran en nuestro mundo para mejorarlo y no para destruirlo.

Es toda una antítesis hacia el punk, nos quedó como anillo al dedo.

¿Cómo se describirían desde lo musical?

Ambiguo. Estamos en una etapa de la adultez en la que la calma y la paciencia son importantes para las futuras decisiones que tomaremos. Desde hace tiempo dejamos de ser un par de adolescentes con ganas de destripar al mundo y la energía con la que Oligarca se expresa puede ser tan energética como relajada. Nuestro primer material forma parte de los remanentes de aquella juventud y ha sido infusionada con sonidos ancestrales de nuestro país.

Tocamos y probablemente seguiremos tocando rock el resto de nuestras vidas, pero hay tantas cosas interesantes en otros géneros que es imposible preguntarse “¿cómo podemos hacer eso en Oligarca?”. Es tan diversa la música que consumimos que ya tenemos una idea de cómo queremos sonar en los próximos 5 o 6 años.

Más allá de la situación actual de pandemia y restricciones, ¿cómo ven hoy la escena emergente mexicana en general?

La música mexicana tiene poco menos de una década padeciendo de una especie de transformación. Muchos proyectos locales y a nivel nacional han dado un salto por encima de lo incluso llamado progresivo o novedoso. Sin mencionar que somos testigos de un despertar cultural que nos acerca cada vez más a nuestras raíces mexicanas.

En cuestión de apoyo y movimiento de la escena, nuestro país tiene fama de ser una comunidad retrógrada, desesperanzada y malinchista. El pesar del “cangrejismo mexicano” se hace presente día con día, y uno fácilmente podría argumentar que la escena no existe, pero en Oligarca creemos que cada vez hay más razones para opinar lo contrario.

Y puntualmente el punk, ¿qué espacio ocupa?

Uno muy desgastado. Desde un punto de vista puritano, el punk es más una especie de manifestación en contra de lo establecido como socialmente aceptable para todos. Más allá de la imagen y actitud estereotípica, el punk creó un parte aguas de la sociedad y mentalidad en general. Pero ahora parece una moda que disfraza las adicciones y el aburrimiento de la vida en general con sonidos y “movimientos” que realmente no representan nada.

El punk se ha quedado atrás como un recuerdo de una juventud energética que llenaba las venas de adrenalina e inspiraba a los jóvenes a luchar por un mejor cambio. Pero ese sonido ahora es tibio, predecible, sin sentido y sin esencia. Muchos proyectos que originalmente empezaron por el punk, ahora en día forman parte de un sonido más importante.

También hay bandas que han replanteado el punk como “IDLES”, con canciones que abordan la inconformidad y crítica a problemáticas presentes en la era moderna. Aquel sonido energético es un buen impulso para nuevos proyectos, pero quedarse ahí no es la clave. Un ejemplo poderoso es una banda mexicana llamada “Los Cogelones” quienes atravesaron una transformación que dejó parcialmente el punk para traer un sonido ancestral mexicano.

Ya no vivimos en los setentas, el punk puede evolucionar, tanto en lo ideológico como en lo musical. Todos y cada uno de nosotros podemos ser punks de distintas maneras, solo debemos ser fieles a nuestros ideales.

Toda la movida de redes sociales hace muy fácil compartir tu material (antiguamente dependiente de discográficas y demás), pero también más grande el espectro al cual accede el público (antes era más una cuestión de curiosidad encontrar bandas emergentes y ahora están todas en Spotify). ¿Cómo ves toda esta realidad?

Depende realmente del ángulo en el que se mire y por dónde se busque. En retrospectiva parece increíble, aunque eso nos posiciona en un punto musical en el cual no solo tienes que ser bueno, sino ofrecer algo más.

La llegada de los estudios caseros y medios alternativos de distribución y difusión nos ha dado música sin restricción alguna, dando como resultado una lluvia de sorpresas. Objetivamente, eso ha sido bueno tanto para el artista como para el que consume música; aquel que diga que en estos tiempos ya no hay música buena es porque simplemente no se ha dado el tiempo de buscarla.

¿Qué nos pueden contar sobre Glass Knights, su primer sencillo y video?

Glass Knights es básicamente cómo empezó todo esto. Había un demo que ya tenía mucho tiempo guardado en los archivos de Leo. Coco escuchó la canción y en una caminata escribió la letra. Tuvimos una sesión en el estudio y al primer instante de agregar la voz supimos que teníamos una banda.

Desde un principio la canción se trató sobre una oda a las noches de alcohol, estando solo con tus pensamientos o disfrutando la vida miserable acompañado de tus seres queridos. Imaginamos que es una canción para ir de camino a la fiesta y aceptar con regocijo la incertidumbre que aguarda la vida nocturna. Las botellas, los tarros o los vasos de vidrio son los guerreros que nos llevan de la mano en esos momentos alegres, tristes u hostiles.

Interesante cómo es que ahora que estrenamos la canción, todo parece más bien una carta de amor hacia una época que ya está desvanecida.

La banda ya tiene 2 años, pero este es su primer sencillo. En una época donde las bandas sacan un tema antes de subir a un escenario, ¿por qué ustedes se tomaron tanto tiempo?

Hemos sido víctimas de nuestra propia ambición, sin mencionar que tenemos nuestros trabajos. El dinero no falta, pero tampoco sobra. Y en una ciudad industrial donde el estilo de vida es relativamente caro, el tiempo que demanda trabajar se impone por muchas otras actividades. Ha quedado más que claro que vivir de la música es muy difícil en estos tiempos.

Desde un principio decidimos que si haríamos esto lo haríamos bien, así que cuidamos muchos detalles y se trabajó meticulosamente en muchos aspectos. Fuimos aprendiendo a trabajar como dúo sobre la marcha, saliendo de nuestra zona de confort en todo sentido. Nos retrasó bastante el encontrar un baterista que grabara nuestras canciones en estudio y el experimentar con nuestra dinámica a la hora de tocar en vivo. Dimos nuestro primer show y la gente lo recibió tan bien que empezaron invitarnos a otros eventos, lo cual también nos consumió tiempo.

En el inter de todo eso, trabajamos en nuestros vídeos musicales, fotografías, diseño y demás cosas que una banda necesita. Todo siempre bajo nuestros medios, nos regimos por la idea del “Hazlo tú mismo” al cien por ciento. Ha sido un largo camino para por fin lanzar nuestro primer sencillo, pero este proyecto nos ha ofrecido muchas más oportunidades de las que creímos tener en tan poco tiempo que creemos que al final todo ha valido la pena.

¿Cómo está todo respecto a la pandemia allá, en cuanto a los recitales y ensayos? ¿Planean algo especial (y a la distancia) para los seguidores que podamos disfrutar desde acá?

La escena está en hibernación. Todos los esfuerzos de los artistas están concentrados en seguir creando nuevo material hasta que la pandemia permita volver a hacer shows. Actualmente nos encontramos en el proceso de desarrollo y producción de los siguientes sencillos. La pandemia, a pesar de las contradicciones de todo tipo, también nos brindó tiempo que no habíamos tenido para muchas cosas; entre ellas, hacer música, escribir, componer, detallar, grabar y producir.

El plan es que seguiremos trabajando en el resto de las canciones. Decidimos que el primer disco en realidad sería una compilación de varios sencillos, con mucho énfasis en los valores de producción y su lanzamiento. Así que, en el próximo año, estaremos subiendo nueva música con relativa frecuencia. Hay varias ideas para trabajar con Oligarca. Ambos somos profesionistas creativos y la verdad es que no se nos ha dificultado salirnos de la caja en muchas ocasiones.

Una transmisión en vivo está en nuestros planes, pero queremos que sea hecho de una manera distinta. Tal vez en directo desde una montaña o algo por el estilo, aún no lo sabemos. Cualquier cosa lo verán desde nuestras redes sociales.

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharlos y seguir sus novedades?

Facebook, Instagram, Spotify, Amazon Music, iTunes. En realidad, nos apegamos a lo que comercialmente se consume. No queremos que nuestra música se limite a una cierta gama de plataformas, nuestra intención es que llegue hasta donde el internet pueda. Tenemos algo que decir desde una postura imparcial, dispuesta a intercambiar puntos de vista con todo aquel que nos escuche.

Agradecemos esta oportunidad que nos dan en Argentina para compartirnos un pedacito de su espacio musical y esperamos que nuestra música sea del agrado de un país que consideramos casa del rock y grandes artistas que formaron parte del sonido que en algún momento influyeron en nuestras composiciones.