Material en vivo, disco de estudio y curiosidad musical al palo: conoce a Esteban Martínez

"Me parece muy importante en ese caos, cuidar esa curiosidad y estar siempre abierto a escuchar música actual, pero también volver para atrás a escuchar referentes históricos. La curiosidad es un valor."

Esteban Martinez

Estás a punto de lanzar tu primer disco solista, ¿qué sensaciones tenés?

Desde lo personal estoy muy contento, muy agradecido de haber podido grabar este grupo de canciones.

Luego de mi última experiencia colectiva siendo parte de una banda, supe que la historia no terminaba ahí y me embarqué en estudiar, disfrutar de estudiar música que considero como uno de los mejores misterios que tiene esta existencia. En el proceso de estudiar empecé a juntar estas canciones. Así que en determinado momento quise hacer un cierre y grabarlas.

El proceso de grabar un disco también es toda una experiencia hermosa. Llena de detalles y de amor, de artesanía, de alquimia, de realización.

Tener la posibilidad ahora de mostrar este trabajo para mi es una alegría y un privilegio, independientemente del contexto.

Arrancaste a grabarlo en 2017, terminaste el año pasado y lo estás editando este año. ¿Por qué te llevó tanto tiempo?

Creo que la razón por la cual todo el proceso de grabación fue bastante largo fue que al momento de comenzar la grabación del disco yo no tenía una banda armada. Las canciones comenzaron todas en guitarra y la voz, así que primero pasé por el proceso de maquetación para llevar estas canciones acústicas a sonar en formato banda, pero desde la computadora. Luego, como sucede en general cuando no hay una banda armada, se van grabando en instancias diferentes cada rol, cada instrumento.

Además, y esto es importante: no tenía ningún apuro en "terminar" el material. Grabar un disco y que suene bien toma tiempo, tiene un tiempo interno que no tiene sentido apurar. Es casi como una gestación. Y la verdad es que disfruté mucho de ese proceso, para mí es un acto de amor la búsqueda de belleza que existe al grabar un disco.

Después de tanto esfuerzo y laburo sale De Frente, adelantando este disco. Imagino que no fue para nada azarosa la elección… ¿por qué elegiste este tema en particular?

El disco es bastante variado, tiene canciones con distintos tipos de energía. "De frente" me pareció una canción linda para sacar en otoño. En un momento la letra dice: "Somos presas del viento, que el tiempo borrará". Y me pareció muy otoñal la imagen.

Por otro lado, en el contexto de aislamiento que de alguna manera todes estamos transitando este año, la letra de la canción se resignificaba, dando otras posibilidades de interpretación.

La letra habla de un reencuentro y me parece que todes estamos tratando de ser positivos, y tener esperanza de que vamos a trascender esta situación. Anhelando un poco ese reencuentro con le otre.

¿Cómo te describirías desde lo musical?

Desde lo musical me parece innegable la impronta rockera. Me siento un heredero del sonido de los 90s. Crecí con esa música y creo que se escucha en lo que hago. Además de eso, la inclusión de teclados eléctricos y hammond le dio al álbum cierto sonido "negro". Sacando a las canciones del sonido de banda de rock tradicional y llevándolo a algo más rock/pop, con aires de R&B. Reivindico cierta negrura porque me siento parte de eso. Después de todo, el rock es como una de esas grandes ramas dentro de la música negra en general.

Por otro lado, tengo interés también en reivindicar el ser latinoamericano, argentino y de Buenos Aires en mi caso particular. Me parece que uno no se saca lo rioplatense ni queriendo. Me siento identificado con eso también.

Otro rasgo característico es que me gusta la tarea de encontrar un buen audio para dejar plasmadas las canciones. Y la experimentación que eso conlleva inevitablemente porque cada disco grabado es una aventura distinta.

Tampoco puedo dejar de pensar que toda propuesta musical actual implica también definir una estética audiovisual y performática.

Todo esto me parece importante también, es parte de hacer música hoy y me gusta tomar todo como un gran hecho artístico multidisciplinario.

¿Cómo fueron tus comienzos en la música?

Empecé a tener una relación especial y personal con la música desde muy chico. Probablemente porque soy hijo único, al no haber otro ser humano para compartir juego, a los 5 o 6 años aproximadamente me hice fan de escuchar la radio. En ese momento el programa que estaba de moda era "Los 40 principales" de Fm Hit. La programación de la radio empezó a transformarse en mi primer repertorio de alguna manera, me sabía todas las canciones.

En algún momento también empecé a grabar en cassettes las canciones que más me gustaban para poder escuchar mis canciones preferidas en cualquier momento. Al cantarme los 40 principales de punta a punta me encontré con cierta disponibilidad de mi voz como instrumento y como juego a la vez. Una vez aprendida la letra de la canción, mi juego era hacer variaciones de la melodía principal, o hacer los coros, o cantar segundas voces, etc.

El mundo se me revolucionó cuando entrando en la adolescencia, año 93/94, descubrí MTV. Esto que me pasaba con la radio me empezó a pasar ahora con la programación de MTV, que hoy por hoy es un canal más de televisión basura, pero en ese momento, y sobre todo para mí, que era un niño y que estaba de algún modo incorporando todo lo que se me presentaba, MTV era la puerta de entrada a un montón de contenidos que en ese momento me resultaban novedosos y a la vez sexys, medio contraculturales con respecto a lo que yo estaba acostumbrado; ideal para un adolescente. La música que ya me alucinaba de antes sumada a la estética de los videoclips era algo que me resultaba hipnótico.

Lo primero que me rompió la cabeza fue Nirvana. Mi cabeza hasta ese momento era una cabeza más FM Hit por decirlo de alguna manera y cuando vi y escuché "Smells Like Teen Spirit" por primera vez quedé con la boca abierta. Hubo algo de la rebeldía que transmite esa canción que implosionó adentro mío, como si toda esa angustia que me provocaba el hecho de ser consciente de que sin querer estaba dejando de ser un niño hubiera estado contenida y esa canción la expresaba y la transformaba. De alguna forma me sentí contenido emocionalmente por esa expresión.

En ese entonces también empezó a sonar mucho "Wonderwall" de Oasis y "Creep" de Radiohead. Todo bastante guitarrístico, los 90 a pleno. Así que después de aprenderme todas las canciones de Cobain, tratar de cantar como Liam Gallagher y Thom Yorke me empecé a dar cuenta de que yo quería hacer mis propias canciones también y así ya con 13 años me llegó mi primera guitarra eléctrica.

Más allá de la situación actual, ¿cómo ves hoy la escena emergente?

La verdad es que me cuesta un poco abarcar de un solo vistazo a toda la escena cultural emergente porque no conozco todos los ámbitos. Me parece muy compleja la pregunta, pero entiendo que nadie puede escapar demasiado a la lógica del tiempo que nos toca transitar.

En la música, la conveniencia de lo digital en términos de producción es probablemente imbatible, razón por la cual la música en general empieza a sonar más sintética e hipercuantizada. Hay una tensión entre los supuestos beneficios de la tecnología y lo que podríamos llamar como una nostalgia por lo predigital. Si puedo sentir que hacer arte hoy en día es un privilegio. El arte siempre está en tensión con respecto al mercado o su industria.

El otro día alguien comentaba que solo el 7% de los músiques de nuestro país logran vivir de la música. Lo cual habla de que es todo un reto existencial y financiero querer ser un artista hoy día. En la música, en la danza, en lo cinematográfico, etc. Ojalá sigamos valorando el arte como sociedad y que eventualmente podamos exportarlo mejor como industria cultural a nivel país para que cada vez más gente pueda vivir de lo que ama.

Me gusta mucho también que producto de ubicarse en el centro del debate, la mujer esté finalmente accediendo a lugares de poder y prestigio antes reservados casi exclusivamente a masculinidades.

Toda la movida de redes sociales hace muy fácil compartir tu material (antiguamente dependiente de discográficas y demás), pero también más grande el espectro al cual accede el público (antes era más una cuestión de curiosidad encontrar bandas emergentes y ahora están todas en Spotify). ¿Cómo ves toda esta realidad?

Creo que soy uno más de los abrumados por la superabundancia de contenidos. Soy consciente de la saturación que existe. Me parece muy importante en ese caos, cuidar esa curiosidad y estar siempre abierto a escuchar música actual, pero también volver para atrás a escuchar referentes históricos. La curiosidad es un valor. Hay quienes eligen escarbar un poquito sobre la superficie y ver qué más hay. Y en la música hay grandes tesoros en ese sentido, pero esto de escarbar un poco más allá de la superficie no es para todo el mundo y eso hay que entenderlo también.

Si creo que las plataformas de música llegaron para quedarse y creo que estamos recién acostumbrándonos, nos guste o no.

En este sentido se vuelven relevantes los periodistas y medios especializados que ofrecen cierta curaduría de todo el contenido circulante, ese tipo de legitimación sigue funcionando.

Seguimos todos de cuarentena, un poco menos guardados, pero aun limitados. ¿Cómo lo llevás? ¿Armás ensayos desde tu casa o juntadas virtuales a tocar un poco? ¿Planeás algo especial (y a la distancia) para los seguidores?

Como a todo el mundo, casi todos nuestros planes prepandemia quedaron en el aire.

Afortunadamente recibí hace poco una invitación para participar de un festival vía streaming de un portal que tienen unos amigos de Chile y eso hizo que esta segunda parte del año tenga el foco puesto en producir ese show que será transmitido el viernes 23 de Octubre a través del portal nacionstream.cl.

Ya habiendo grabado las canciones en el disco de estudio y también con el registro del show que hicimos el año pasado en La Tangente con la banda en formato eléctrico me pareció interesante en esta oportunidad hacer un registro electroacústico, llevar las canciones a un entorno más de living hogareño con la mejor calidad de audio y de video posible, esperando de todos modos a que podamos volver a algo parecido a lo que llamábamos "normalidad".

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharte y seguir tus novedades?

No quiero hacer apología de ningún buscador, pero hoy por hoy, lo más fácil me parece que es que escriban: Esteban Martínez música en Google. Ahí aparecen una multiplicidad de links para investigar en la plataforma que le sea más amigable a cada quien o buscarme en Instagram y ahí conectarnos.

Si hay algo que me da placer de las redes sociales es ir conectando directamente con el público, colegas y periodistas.