Fernando Yogi nos cuenta como Haru afloró en plena cuarentena y empieza a pelearla en la escena emergente

"Desde lo personal, siento que la grieta entre los artistas “profesionales” y los de “oficio” es cada vez más grande y es en la escena emergente en dónde te encontrás con lo realmente genuino."

Haru
¿Cómo forma actualmente Haru?

Fernando Yogi (voz, guitarra y composición), Leonardo Giubergia (guitarra y producción), Eunice Bello (teclados), Emiliano Seju (bajo) y Martin Mazzitelli (batería).

¿Cómo fueron sus comienzos?

La banda surge a raíz del trabajo en conjunto entre Fernando Yogi y Leonardo Giubergia que, tras dar forma al EP debut (Desde el hueso), consolidan el proyecto contactando al resto de los músicos.

¿Cómo surge su nombre?

El nombre fue una de las últimas cosas en definirse, incluso ocurrió unas semanas antes de publicar y difundir las canciones. Estábamos a mitad de la cuarentena obligatoria y coincidía con un sin fin de malas noticias a nivel global y fue justo ahí dónde Eunice propone HARU. Es una palabra japonesa que significa primeramente “Primavera”, pero desde la mitología feudal tiene un trasfondo más complejo, resumiéndose en “Renacer”. Dado el contexto y el interés general que tenemos sobre dicha cultura, nos pareció perfecto, sobre todo porque también simbolizaba un poco el approach que tenemos con respecto al arte, que es el de crear y renovarse continuamente.

¿Cómo se describirían desde lo musical?

La primer definición que uno conoce sobre la música es la de “el arte de combinar sonidos”. Con el tiempo uno denota que la música es algo mucho más complejo. Podría también decirse que es el arte de combinar sonidos, ideologías, vivencias, perspectivas y un sin fin de cosas que construyen a uno como individuo. Nos gusta pensar que musicalmente somos eso, personas que expresan lo que sienten de la manera más creativa que pueden, sin rótulos.

Más allá de la situación actual, ¿cómo ven hoy la escena emergente?

Resistiendo, y así nos gusta. Desde lo personal, siento que la grieta entre los artistas “profesionales” y los de “oficio” es cada vez más grande y es en la escena emergente en dónde te encontrás con lo realmente genuino. Me refiero a que en esta escena es en dónde vas a encontrar músicos enfocados en su obra y su mensaje y no en la cantidad de entradas que vendan (aunque sea a streamings privados). Vivirlo desde adentro es un garrón por un lado porque no llegás a fin de mes y te privás de un montón de comodidades básicas, pero nada se compara con la felicidad que te da la libertad y pasión con la que haces lo tuyo y eso es algo que como audiencia es hermoso de percibir.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación, pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿creen que cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Si bien las herramientas son súper accesibles no quita que sea un trabajo complejo. La mirada pesimista sostiene que el músico ya no solo tiene que dedicarse a estudiar y perfeccionarse en su instrumento/rama sino que también debe tener un amplio conocimiento en marketing, ser bueno en el networking, ser un experto en trueque para poder conseguir inversionistas para producir sus obras y pagar el estudio de grabación y/o añadirle unos años más de formación para poder resolverlo por sí mismo. En definitiva, las herramientas son tan accesibles que uno supone que todo el trabajo lo puede hacer una sola persona -y en algunos casos es así-, pero lamentablemente no en su mayoría. Supongamos que uno fuese zapatero y por algún motivo hereda una fábrica de zapatillas sin ningún recurso humano. ¿Cómo hace para producir la cantidad de zapatos que produce Nike normalmente por sí mismo?

Desde el punto de vista de la industria, hoy en día ser músico es sinónimo de ser líder y saber administrarse a uno y a otros, pero además, es entender que esto te va a sacar tiempo y energía para alcanzar el potencial total con el instrumento y/o la creación. El lado optimista es que hay mucha oferta y como audiencia siempre vas a encontrar algo nuevo que te mueva el piso.

¿Qué nos pueden contar sobre su nuevo EP "Desde el hueso"?

Si bien son pocas canciones, cada una tiene lo suyo tanto desde la lírica como desde los arreglos/producción. Desde mi labor, me propuse tres cosas al hacerlo. La primera fue ser completamente sincero al escribir y no ser prejuicioso conmigo mismo al hacerlo. Me propuse no tener en cuenta el “qué dirán” y plasmar lo que tenía adentro. Segundo, no quedarme con lo obvio, tanto en lo musical como en la lírica y tratar de darle una vuelta de rosca, creo haberlo logrado en cada una de las canciones. Tercero, divertirme. Este plan macabro junto a la producción de Leo Giubergia terminó cobrando vida propia y estamos muy contentos con el resultado. “Desde el hueso” está muy lejos de ser una obra compleja o una genialidad musical, pero está muy cerca del corazón y de ser una obra genuina.

Se destacan por incluir otras ramas del arte en el propio (performers, artistas audiovisuales, etc.). ¿Cómo llevan a cabo la convocatoria, desarrollo y exposición de cada uno de ellos?

Algo que surgió a raíz de la cuarentena y tener que trabajar a la distancia fue el hecho de no poder utilizar la fotografía como un recurso. Esto nos ayudó a tomar la decisión de no mostrarnos físicamente como banda y de darle a la obra su vida propia. Tuvimos la suerte de dar con Luke Lattanzio (dibujante) para que trabaje con nosotros en el arte de tapa y de cada canción, y en base a caricaturas nuestras pudo llevar todo el concepto un poco más allá. Esto también dio pie a definir una estética un poco popart con una pizca de grotesco y a la vez inspirándonos en la representación mexicana de la muerte. De ahí surgió el trabajo en conjunto con “La Escalanta”, con quien había querido trabajar desde hace un tiempo como realizador audiovisual. Teníamos un guion y un storyboard en preproducción antes de que se decretase la cuarentena y el aislamiento obligatorio hizo que nos tengamos que amoldar al contexto para llevar el videoclip a cabo. Le comenté por teléfono la idea de hacer un lip sync con determinada estética y filmarlo con un celular, pero tuvimos la suerte de que su roomie tuviese una cámara que filmaba en 720. De esa manera y después de que la Escalanta definiera los vestuarios y el maquillaje, nos planteamos jugar. Hicieron unas pruebas, me las mandaron, les di algunas indicaciones y después me dediqué a editar. No tardamos casi nada y todo gracias al tremendo talento que tiene. Con respecto a la exposición, promulgamos la inclusión en todo sentido y que La Escalanta haya sido nuestra cara visible al presentar la banda no pudo haber sido mejor. Si bien este trabajo empezó por admiración hacia Esca, creo que tomé conciencia de la dimensión de todo lo que produjimos al empezar a ver su foto y el video en varios portales de rock en los cuales no se suele ver nada relacionado a cultura drag y me pareció hermoso.

Estamos todos de cuarentena, guardados. ¿Cómo lo llevan? ¿Arman ensayos desde sus casas o juntadas virtuales a tocar un poco? ¿Planean algo especial (y a la distancia) para los seguidores?

Todo lo que estamos presentando se terminó de gestar a distancia durante la cuarentena, por lo que tan mal no la pasamos. La gran preocupación vendrá ahora que ya no tenemos que seguir produciendo hasta dentro de un tiempo. Si se puede adelantar que tenemos preparado un documental sobre cómo se fue gestando “Desde el hueso” y se va a publicar en breve.

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharlos y seguir sus novedades?

Recomendamos nuestro canal de YouTube que es Haru La Banda pero también nos pueden encontrar así en todas las plataformas habidas y por haber.