Ángel Ziur con sólo 19 años va por su segundo disco Ninharia

"Decidí convertir a Ninharia en un álbum de tres volúmenes, con canciones divididas y continuadas entre los mismos, y con los mismos recursos, melodías y hasta partes reutilizadas e incluso transformadas en algo distinto"

Angel Ziur

Ángel, estás presentando tu segundo disco solista con solo 19 años. ¿Qué nos podés contar de Ninharia Vol. 2?

Ninharia comenzó siendo un proyecto de un solo volumen, en donde mi intención era plasmar todo lo que había aprendido y todos los sentimientos que estaba teniendo. En un momento, antes de siquiera subir la primera parte de Ninharia, me di cuenta de que mi idea de plasmar todo lo que había aprendido me salió relativamente mal, porque había aprendido más de este proyecto que lo que llegué a plasmar en él, así como me pasaban más cosas de las que llegué a hablar. De esta manera, decidí convertir a Ninharia en un álbum de tres volúmenes, con canciones divididas y continuadas entre los mismos, y con los mismos recursos, melodías y hasta partes reutilizadas e incluso transformadas en algo distinto.

¿Qué cambios notaste en el proceso del primer disco con este nuevo material?

¡Hay montón de cambios! Hoy escucho Ninharia Vol. 1 y no puedo creer como se me escaparon tantas cosas… No es por desprestigiarlo, es mi primer paso en la música y lo importante es que se noté ese crecimiento musical. En este álbum está plasmado todo lo que aprendí de sobre producción, sobre diseño de sonido, ecualización, mezcla, composición y armonía. Puse todo mi conocimiento para lograr un sonido mucho más “pulido” y, fundamentalmente, propio. Por todo esto, Ninharia Vol. 2 es un disco que aprendió de su hermano mayor.

Elegiste el nombre a partir de un tema del Flaco Spinetta. ¿Qué peso tiene él en tu obra y tu inspiración?

Uf, si empiezo no termino más… Spinetta es mi mayor inspiración y uno de mis mayores referentes. Siento, como mucha gente más, una inmensa conexión con él; con su energía, con todo el amor que logró transmitir y marcar por siempre la música argentina. Puedo señalar pocos artistas que tengan semejante expresividad, originalidad e inagotable inspiración como para revolucionar la música de tal manera. Además, ¡él hizo de todo!, por eso me parece muy importante ser un buen “catador” de estilos, de recursos musicales, para poder tomar lo que más me gusta y me emociona de cada estilo y de cada cultura. Por suerte, estamos en una época en la que tenemos acceso a casi toda la música del mundo, lo cual es una grandísima oportunidad.

Entiendo que tuviste una introducción a la música e instrumentos muy temprana, ¿cómo fueron tus comienzos?

Afortunadamente yo nací en una familia con música por todos lados, así que desde muy chico escuché los ensayos y composiciones de mi mamá, además de la música que ella escuchaba, como Spinetta o Elis Regina. Sin embargo, yo creo que mi verdadera introducción a la música fue, en realidad, bastante tardía. Lo primero, primerísimo que escuché porque a mí me gustaba fue Michael Jackson. Entonces empecé a bailar, a hacer coreografías en mi pieza… Me disfrazaba, me ponía un sombrero y, mirándome a la ventana que me reflejaba, me ponía a tratar de hacer mis propios pasos de baile. ¡Era un nene de ocho años que tapaba la puerta con una sábana para que nadie lo viera bailar porque le daba vergüenza!

Un par de años después entré a la Escuela de Educación Estética de Ramos Mejía, ahí conocí The Beatles y empecé a escuchar su discografía. Unos años después me empezaron a gustar grupos como Evanescence o Linkin Park, y ahí fue cuando, a los trece años arranqué a tratar de sacar esos temas en el piano. Así fue como poco a poco fui aprendiendo a coordinar las manos, a cantar, a “afilar” el oído: sacando los temas que más me gustaban.

Generalmente alguien de tu edad elige más el formato banda, tocar para divertirse en conjunto; pero claramente no sos uno del montón. ¿Por qué elegiste el camino solista desde tan joven?

Cuando entré a la Escuela de Educación Estética un poco más grande, ya a los quince, conocí a otras personas que también hacían música y tocaban instrumentos. Ahí empecé a juntarme por primera vez para tocar y pasarla bien. No hay nada más hermoso que juntarte por primera vez con alguien y sentir una conexión al hacer música. Es como charlar y conocerse, pero sin palabras. Sin embargo, a la hora de componer, disfruto hacer las cosas solo tanto como tocar con gente: las únicas diferencias creativas son con uno mismo, y es algo único aprender a ponerte de acuerdo con tu “yo del pasado” para que quede bien lo que estás por hacer por sobre lo que hiciste. Te conocés mejor, aprendes las cosas que te salen más fácil y las cosas que te cuestan, aunque cada persona tiene su forma de componer y su forma de aprender.

Además, ser solista implica conocer todos los instrumentos, y, dependiendo del artista, también implica interpretar distintos roles. Es como actuar, transformar tu energía, transformarte vos en lo que la canción necesita en ese momento, pero aprender a mantenerte enfocado sin que se pierda la expresividad.

¿Cómo te describirías desde lo musical?

Me considero un músico ecléctico. Si bien no soy de esas (envidiables) personas que disfrutan todo tipo de música, cuando te vas sumergiendo en la producción musical aprendés poco a poco a escuchar más profundamente la música, porque todo lo inherente a la producción y diseño de sonido agudiza el oído; te permite, al escuchar un tema, dividir la atención, diseccionar el audio para apreciar todas las partes individualmente. Es como mirar un cuadro desde cerca, saber cuál es el conjunto pero concentrarte sólo en un par de pinceladas.

Esto hace que grabar música sea un antes y un después en tu forma de apreciar la música, porque una canción es un gran “conglomerado” de elecciones, entonces cuantos más estilos y culturas escuchás, más términos se agregan a tu diccionario musical; más ecléctico y versátil podés ser.

Más allá de la situación actual, ¿cómo ven hoy la escena emergente nacional?

Claramente hoy el rap y el trap son los géneros musicales que más sobresalen. Está saliendo un montón de gente a interesarse por estos estilos y por supuesto eso significa que hay un montón de artistas innovando y haciendo cosas maravillosas. Y como durante todo movimiento emergente, también hay muchos artistas que sienten que lo suyo queda excluido… quizás si bien en cierto punto eso sí sucede, creo que hay que saber adaptarse a lo que está de moda, observar lo que hacen los grandes artistas, y concentrarte en lo positivo de todos los movimientos artísticos. Yo uso varias cosas del trap que me encantan, y las combino con lo que quiero, como la armonía del jazz, los ritmos irregulares de otros estilos ya incatalogables, y aquella energía que tanto amo de músicos como Spinetta.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación, pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿crees que los artistas cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Considero que algunos artistas tendrán su carrera más fácil, y otros más difícil. Si bien es cierto que la industria musical ahora está quizás más balanceada, y hoy mucha gente tiene las mismas oportunidades, sigue habiendo muchísima desigualdad, muchísima pobreza, y el progreso artístico depende del sustento económico, a la vez que en la mayoría de los casos el sustento económico depende del progreso artístico. Por esto, hay que encontrar la manera de estabilizarse, y hacer todo lo posible para que te escuchen; eso es lo más difícil, pero yo creo y confío en que con mucha persistencia, esfuerzo y perseverancia se puede lograr, ¡siempre y cuando mantengas la constancia, el estilo y cierta prolijidad!

Estamos todos de cuarentena, guardados. ¿Cómo lo llevás? ¿Armás ensayos o juntadas virtuales a tocar un poco? ¿Planeás algo especial (y a la distancia) para los seguidores?

La verdad me considero una persona muy ermitaña. Me encanta estar en mi pieza grabando o escuchando música mientras tomo unos mates, por eso la cuarentena no sólo no me afectó tanto, sino que diría que hasta me gusta tener tanto tiempo libre para hacer mis cosas… Imaginate, Ninharia Vol. 2 iba a tener siete temas y sólo en tres meses de cuarentena llegué a grabar ocho más. Desde ese lado pude sacar algo muy positivo, sin embargo, Ninharia Vol. 3 va a contar con la participación de varios artistas que tocan distintos instrumentos y tienen distintos estilos. Con la cuarentena actualmente solo puedo colaborar para el disco con quienes pueden grabar en su casa, ¡pero estoy preparando varios videos que voy a ir subiendo a mi Instagram, con artistas que van a participar en Ninharia este 2021 que se aproxima!

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharte y seguir tus novedades?

Pueden encontrarme en Instagram como oh_jude, en donde subo diariamente fragmentos de Ninharia y les muestro mi proceso de composición. Ahí también van a encontrar las próximas colaboraciones que iré subiendo con la bella gente que va a participar en Ninharia Vol. 3.

También estoy en Facebook como Ángel Ziur, igual que en las distintas plataformas de distribución de música, como Spotify, Youtube, Youtube Music, Itunes, Deezer, Google Play, y más.