Tomás Quevedo y Brian Stivala nos presentan a Milquimeras

"Sabemos que todo esto funcionaría mucho mejor, y de hecho lo hace, cuando al país le va mejor."

Milquimeras

¿Cómo forma actualmente MilQuimeras?

MilQuimeras, se escribe todo junto, siempre aclaramos porque puede no ser intuitivo y es importante a la hora de encontrarnos en las redes. Actualmente somos cuatro, Brian Stivala en la batería y coros, Ezequiel Del Curto en guitarra y coros, Marcelo Altamura (Baba) en el bajo y Tomás Quevedo en guitarra y voz principal.

El proyecto tiene 2 años de vida, pero hablan de "10 años de germinación", ¿cómo es eso?

Bueno, nosotros somos amigos de toda la vida. Los 4 jugamos al basket de chicos. Eze, Brai y yo jugábamos en el mismo equipo, nos íbamos de gira, así aprendimos mucho de lo que aplicamos hoy. Sobre todo el trabajo de grupo. Creemos que eso nos marcó, nos entendemos casi telepáticamente y funcionamos como uno. Con Baba tenemos la misma conexión. Nosotros dos pasamos mucho tiempo juntos, lo que es muy productivo en un sentido práctico porque tenemos una buena dinámica natural.

Antes de milquimeras tuvimos dos bandas más, Eze formó parte de una de ellas. También de mi primer banda (primer banda de Tomi), en la que no estaba Brai todavía; cuando teníamos doce años más o menos. Baba iba a la escuela con otro compañero de equipo y además jugaba, así que siempre andaba por ahí. Los chicos se juntaban a zapar con él cada tanto. Sin embargo esta es la primera banda que integramos los cuatro como proyecto serio, sobre todo por esta forma colaborativa tanto en composición como en organización que se fue generando entre todos con el tiempo, y esas ganas de aprender y superarnos constantemente para lograr hacer canciones como las que son parte de nuestro día a día y que disfrutamos de escuchar. Se han hecho grandes cosas en la historia de la música, muy grandes, y esperamos ir poniéndonos cada vez más a la altura de la misma, aunque sabemos que es una manera desafiante de medirnos. Pero bueno, si bien MilQuimeras es nuestro proyecto más reciente, en cierto siempre estuvimos dando vueltas, siempre fuimos amigos y siempre tocamos y trabajamos juntos de alguna forma o de otra con la misma idea. Hoy sería imposible verlo diferente porque fue así desde el principio.

¿Cómo surge su nombre?

Cuando arrancamos la banda se llamaba Quimera. La idea era simple, volver a perseguir una vez más ese sueño de siempre de poder dedicarle nuestra vida a la música, pero sabiendo que ese sueño es inalcanzable. En definitiva los sueños son para cuando estamos durmiendo, acá lo que vivimos es siempre la realidad. El EP habla un poco de eso, la canción “Despertar” particularmente habla de eso. Estar despierto es más crudo, pero nos gusta un poco esa crudeza. En la vida hay que abrirse camino constantemente, no existe una solución fantástica para los problemas y no hay actividad que no sea problemática. Entendimos que no hay un destino final, y que verlo o sentirlo de otra forma puede ser un obstáculo para el propio crecimiento.

Después mutó hacia MilQuimeras porque a la hora de crear una identidad pública nos pasó lo mismo que a la mayoría de las bandas cuando arrancamos, descubrimos que hay miles de nombres porque hay miles de grupos tratando de hacerse un lugar a pulmón como todos. Es una situación compleja porque hace que te preguntes por qué alguien elegiría tu música, te hace replantearte que es lo que tenés realmente para dar. Así que optamos por evidenciar esa situación a partir de nuestro nombre. Y de paso así tomamos conciencia de que, como esto es la realidad y no un sueño, no hay talentos innatos ni personas tocadas por varitas mágicas. Te das cuenta que todos los artistas que idolatrabas de chico se matan ensayado, que son maniáticos del audio y que son precisos y profesionales. También nos dimos cuenta de lo importante que es hacer música desde el corazón y hacer algo que realmente sea original y tuyo, es lo único que por miles y miles que haya nunca se va a poder repetir. Así nació MilQuimeras como nombre, y como recordatorio para nosotros de que tenemos que ser siempre sinceros y fieles a nosotros mismos y a nuestro estilo y forma de tocar.

Cuéntennos con que se van a encontrar quienes los escuchen. ¿Cuáles son sus raíces?

Y... si bien nuestra música seguramente puede ser encasillada en un género bien rockero, algo basado en la energía o en la potencia, no sé si nosotros podemos definirnos tanto. Amamos a Foo Fighters, a Nirvana y Pearl Jam, por ejemplo, a nivel internacional; a Eruca Sativa, Carajo y a Marilina Bertoldi que la están rompiendo acá también, y eso es por ahí algo de lo que más nos identifica. Después raíces o música que nos inspira, el bues, el jazz, el techno (a veces bien oscuro nos gusta más), Brian es un fanático del metal, nos encantan Spinetta y Cerati, Serú. Greta Van Fleet también nos gusta. Estamos muy atentos a los nuevos movimientos, como el indie acá, que está sacando bandas tremendas y proyectos más arriesgados quizá como el de Thom Yorke y Billie Eilish, o el último disco de los Arctic. Zero Kill (la banda de Benito Cerati) está haciendo algo interesante también. Eze escucha mucho rock clásico y blues. Baba suele escuchar bajistas además, del estilo de Marcus Miller, por decir alguno, y ahora estaba estudiando algo de jazz.

Realmente amamos la música, y todo proyecto que busque hacer algo que le haga bien y que nos permita disfrutarla desde un lugar desconocido, no solo nos gusta sino que nos emociona. Lo único difícil es cuando te das cuenta que la música queda en segundo plano. Steven Wilson de Porcupine Tree es un gran músico que habla muy bien de eso y con mucho más fundamento que nosotros que todavía estamos aprendiendo y buscando nuestro camino.

¿Cómo ven hoy la escena emergente? ¿Y cómo se ven ustedes dentro de la misma?

Hoy, siendo Octubre del 2019, la vemos como vemos al país, en llamas. Es difícil pero es una realidad. Las bandas no tienen plata, las productoras no tienen plata, los bares no tienen plata, el público no tiene plata, y cada uno lucha para sobrevivir y seguir haciendo lo que ama como todos en esta crisis. El lado lindo del asunto es que hay mucha cooperación. Creo que todos sabemos cómo son las cosas, y todos tratamos de entendernos porque la verdad es que mucho más no se puede hacer desde este lugar. Pero también sabemos que todo esto funcionaría mucho mejor, y de hecho lo hace, cuando al país le va mejor. El ambiente de la música es uno más dentro del conjunto de lo social, y vamos a tener música de calidad en la medida en la que tengamos una economía estable y, tanto los músicos como todos los que nos rodean, tengamos otra capacidad de inversión y de sustento incluso quizá para apoyar proyectos colectivos o proyectos de otros (como hacer una remera o un vídeo de un show o generar un proyecto colectivo de bandas que se apoyan mutuamente) que, en definitiva, se retroalimentan.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿creen que cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Es una pregunta difícil. Entiendo puede verse como algo positivo, pero en realidad no siempre es tan así. Depende mucho de lo que cada uno se proponga en realidad. Hoy grabar tu disco es fácil, pero cuando decimos fácil a veces también estamos sacrificando ciertos estándares de calidad que son los que la industria sigue manejando (y las personas, consciente o inconscientemente también). Por un lado se alimenta la idea de que podés grabar un disco que suene como los de las bandas que te gustan y que escuchás todos los días, y que en su mayoría tienen el apoyo de una discográfica y graban en estudios muy bien equipados, en el living o en el sótano de tu casa. Pero después cuando lo escuchás no suena así. Igual si querés lo podés subir a Spotify. Pero la realidad es que el público, a diferencia de lo que se podría pensar, es cada vez más exigente en cuanto a la calidad del audio. Lo artístico es aparte.

No es ninguna crítica profunda la verdad. Lo que pensamos es que es más o menos como fue siempre. Lo que termina pasando, si querés hacer música que no sea solo para vos o porque te gusta tocar, sino para que otros la disfruten al escucharla (quizá vos incluido), es que tenés que hacer la inversión más arriesgada, la primera, y si te va mal el que pierde tiempo y plata sos vos. Nadie apuesta más que nosotros mismo por nuestros proyectos. Es el lado menos romántico de esto, pero hay que tener en cuenta que todas las bandas o artistas que hoy respetamos tanto tuvieron que enfrentarse a ambos desafíos. La parte comercial cambia de forma pero no de fondo por ahora.

Algo que cambió es que particularmente hacer rock es lento y es caro para los tiempos que corren, y a eso se debe un poco el éxito de otros géneros que, gracias al aprovechamiento de la tecnología, dejan un lugar mayor para la comercialización en tiempo y presupuesto. Nosotros lo elegimos porque creemos que tiene un factor humano que no es solo irreemplazable, sino que además es inagotable. Hay algo muy mágico en el sonido que sale de una persona a través de un instrumento por su forma particular de tocar. Eso la producción no lo reemplaza. Y ni hablar de los shows en vivo. Obvio que es cuestión de preferencia en gran medida, pero por otro lado inevitablemente se va haciendo todo cada vez más parecido si no se le encuentra la creatividad o la originalidad por otra parte. Es más difícil no caer en la tentación de optimizar en esos casos, porque fueron creados para eso, pero hay ejemplos de que es posible.

¿Qué nos pueden contar sobre su primer EP?

Nuestro primer EP fue una gran prueba y una experiencia increíble. Lo más difícil fue estar a la altura de lo que queríamos hacer. Lo grabamos con Diego Luna (o Diego Moon) como productor en su estudio (Estudio Koala, en Florida Oeste). Cuando lo conocimos entendimos que teníamos que empezar a estudiar, y se lo vamos a agradecer toda la vida. Cambia mucho todo cuando empezás a pensar lo que estás haciendo a partir de dimensiones más profundas. Te llena de herramientas. Pero bueno, nosotros tuvimos que aprender mucho en poco tiempo para ese EP. El resultado fue mejor de lo que cualquier de los cuatro había esperado. Diego no solo fue uno más sino que nos enseñó y nos tuvo paciencia. Creo que compartimos la misma pasión loca por la música, es bueno poder compartir esas ganas de que todo salga perfecto aunque sepamos que es una búsqueda infinita. Él nos baja bien a la realidad y trabaja más que cualquier persona que hayamos conocido para sacar lo mejor de nosotros y de las canciones. Un disco puede hacerte querer seguir o puede hacerte querer parar y replantearte las cosas. Este disco nos hizo querer seguir definitivamente, y pensar en darle un poco más de seriedad a nuestro proyecto, sobre todo en lo musical o artístico, que es la que nos importa.

¿Están preparando algún material nuevo?

Sí, estamos mezclando con Diego el primer disco o LP de la banda. Ya con diez pistas y con otro nivel de complejidad, que nos lo permitió todo lo que estuvimos aprendiendo el último año. No solo a un nivel de interpretación musical, sino a un nivel conceptual también. Nosotros somos parte de una generación que viene patear el tablero en muchos aspectos, no consideramos que sea posible que eso no se vaya plasmando en nuestro arte. Realmente hay mucho contenido en este disco en esa dirección. Nada cerrado. Nos gusta darle fuerza a esa idea nada más, que nosotros podemos cambiarlo todo a tiempo y para bien si nos lo proponemos, si pensamos por nosotros mismos. Hay mucho potencial ahí y se hace claro en todos los movimientos que se vienen gestando en torno a esta nueva fuerza o a esta nueva esperanza. También es una fuerza que vuelve a nacer con cada generación, pero esta es la nuestra y estamos decididos a convertir esa energía en mejores formas de relacionarnos con los otros y con nuestro planeta. El arte tiene que acompañar eso desde todas sus expresiones y creemos que, de hecho, en gran parte lo hace (si lo vemos con optimismo). Tenemos la responsabilidad de fluir junto con lo que está pasando a nuestro al rededor, sino podés terminar cantando cosas muy banales que no te representan ni a vos ni a nadie.

¿Dónde y cuándo los podemos ver en vivo?

En principio estamos definiendo la última fecha del año, donde estaríamos cerrando, tentativamente, la gira de presentación que organizamos para “Leve” junto a Gemelo Producciones. Estamos preparando un espectáculo que haga valer el tiempo y el amor que nos dan las personas cada vez que se acercar a un show nuestro, la intención es armar algo igual de grande. Estén atentos a las redes que pronto la vamos a estar anunciando.

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharlos y seguir sus noticias?

Pueden buscarnos en Instagram, Spotify, Youtube y Facebook como milquimeras, escrito todo junto, y ahí suscribirse o seguirnos para estar al tanto de las novedades. Les agradecemos a todos los que llegan hasta nuestra música en cualquiera de sus modos y a ustedes por el espacio de esta nota.