Pablo Grinjot lanzó su nuevo disco Majestad, el cielo azul

"La verdadera búsqueda del artista está en su relación con su propio interior."

Pablo Grinjot

¿Cómo forma actualmente tu banda en vivo Pablo?

A mi alrededor conviven dos sistemas superpuestos: lo que yo llamo la banda, que está formado por un combo milonguero de dos guitarras, contrabajo y piano, y lo que llamo la orquesta, que la forman 6 violines y 2 violoncellos, y en ciertas ocasiones instrumentos de viento como flauta y clarinete. Faltaría agregar otra sección: llamémosla el coro, que sería todo lo vocal, mi propia parte y las voces acompañantes e invitadas.

¿Cómo fueron tus comienzos?

Desde muy niño que toco el piano y el violín, y de adolescente que aprendí a tocar la guitarra. Desde entonces que armo con el socio de turno bandas y conciertos. En algún momento sucedió que ese impulso comenzó a hacerse público. Tuve proyectos de música clásica, música contemporánea, rock, y finalmente el proyecto cancionero desde 2003 que sintetiza esos mundos.

¿Por qué elegiste el rumbo solista?

Porque esa decisión parte del propósito de exponer el propio perfil autoral. La obra cancionera puede sobrevivir apenas de a un sólo ejecutante. Lo que no impide que por razones estéticas o sociales cada pieza pueda engalanarse como sucede en los discos y en ciertos conciertos cuando para ello convocamos más músicos para llevarlas adelante.

Desde lo musical, ¿con qué se van a encontrar quienes te escuchen?

En vivo, con un sistema muy despojado de elementos como por ejemplo el volumen alto. Yo toco desenchufado, pero desenchufado de verdad. Monto orquestas numerosas para evitar el microfoneo. El resultado es un sonido de extrema sensibilidad que requiere máxima atención de quién escucha.

¿Cómo ves hoy la escena emergente y el circuito de lugares para tocar?

Creo que cada nueva ola debe hacerse cargo de su escena y de su circuito. Yo provengo de una ola que fue muy positiva en eso, el circuito se hizo al andar. Tengo la impresión que actualmente no hay suficiente oferta de sitios para la gran demanda de bandas, pero eso no debería ser problemático, cada banda debe inventar su propio escenario. Actualmente creo que las plataformas digitales son vistas como los nuevos escenarios. Creo la necesidad de crear sistemas que sean asombrosos por su performance en vivo y no por sus grabaciones.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿crees que cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

La verdadera búsqueda del artista está en su relación con su propio interior. La segunda instancia, que será la de compartir y expresar socialmente sus hallazgos ha ido cambiando a lo larguísimo de la historia de acuerdo a las herramientas disponibles: la memoria, la escritura, la grabación, los canales de comunicación. Hoy tenemos las que existen, y en el futuro seguro que habrá nuevas.

¿Qué nos podés contar sobre "Majestad, el cielo azul"?

Es un disco muy potente y también muy criollo. Han trabajado y ejecutado personas muy capaces y talentosas, tiene milonga, chamamé, canción, rock, candombe, todo eso en un sistema moderno y sofisticado de producción que creo que hemos logrado con calidad y sensibilidad. Son canciones que yo escribí en distintos momentos de mi vida, con vacilaciones existenciales (me refiero a las letras) que ya no tengo y con un impulso de síntesis (me refiero a la música) que hace tiempo creo haber conseguido y que ya me gustaría desconstruir en mis próximos discos.

Casi todos los temas tienen algún invitado, ¿cómo definiste a quienes elegir y en qué temas participarían?

Se fue dando en la conversación entre los que formamos el equipo principal (con Andrés Mayo, Juan "Pollo" Raffo y Mariano Fernández). A medida que las maquetas progresaban, las canciones pedían cierto tipo de voces y de instrumentación. A esa veta ineludiblemente uruguaya que mi estilo tiene le cupieron a la perfección las geniales voces de Martín Buscaglia y de Daniel Drexler. "Nubes", era una chacarera pero terminó achamameceada por la intervención de los Hermanos Núñez. "Soneto", perfecta en trío con Pedro Rossi y Cristobal Repetto y "Sol Sombrilla" y "Corazón sin Estrella" donde cantan Diego Martez, Martín Reznik y Paula Maffia que son muy amigues y creo que se da una situación de camaradería.

¿Dónde y cuándo te podemos ver en vivo?

El 19 de octubre en el Club Fernández Fierro, a las 20:30. ¡Con gran orquesta!

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