Lucas Martinelli se encuentra presentando su disco solista Sourdeaux, y se tomó tiempo para hablar de su presente con Lo Artesanal

"Me gusta correrme del foco para que la canción sea la protagonista."

Lucas Martinelli

Lucas, ¿cómo forma actualmente tu banda?

Si bien en mis discos usualmente hay más instrumentación, en vivo suelo tocar solo, acompañado con mi guitarra, armónica, y algunos loopers y efectos. Encuentro que no sólo es la forma más práctica, sino también la que más se ajusta a la naturaleza íntima de mis canciones. Aunque claro, todo puede pasar a futuro, y puede que eso cambie en algún momento, si siento que necesito expandir el rango expresivo de mi música.

¿Cómo fueron tus comienzos en la música?

Empecé en la música no tan joven, recuerdo que a los 14 o 15 años. Por pura chance llegué a algunos discos de rock que me gustaban tanto que no podía evitar querer ser parte de eso. Es una actitud que siempre tuve, querer ser parte de aquello que me encanta. En aquel momento andaba por casa una vieja guitarra criolla que era de mi abuelo y que apenas tenía unas 3 o 4 cuerdas. Con esa aprendí mis primeros acordes, tocándola al revés porque soy zurdo. Años después, mi viejo se gastó la plata de un laburo que había hecho y me regaló una un poco mejor. Una acústica de esas de casa de muebles. Y no hubo vuelta atrás. Desde entonces, aprendí todo lo que pude, siempre de forma autodidacta. La composición vino ya de grande, y el canto, también, cuando sentí la necesidad de cantar mis propias canciones.

Venís de un origen más humilde, ¿qué creés que le dio y le quitó esto a tu arte?

Quitarme me quitó bastante en lo que respecta al tiempo perdido. Tener que pasarme gran parte del tiempo durante casi toda mi vida laburando e intentando sobrevivir ciertamente le quitó a mi faceta artística tiempo que podría haber usado, de haber nacido en otra posición, para refinarme y volverme mejor más rápido. Pero, en cambio, todas las experiencias que viví y sufrí son algo que hoy en día intento reflejar en mi arte, y de ahí viene el concepto que envuelve a "Sourdeaux", mi nuevo disco. Las experiencias que pasé gracias a mi pobreza me dieron una mirada distinta a la del artista despegado de su entorno, me enseñaron cosas que me hicieron mejor persona (y por ende mejor artista), y me hicieron entender cómo nuestra sociedad y sus expresiones artísticas van siempre de la mano. Aprendí a ser responsable con mi posición de artista y a intentar usarla como un comunicador social, más que como un entretenedor. Hoy en día prefiero ver lo bueno, que es todo esto último, y en ese sentido, creo que mi origen humilde me dio mucho más de lo que me quitó.

¿Por qué elegiste lanzarte como solista?

Fue una decisión que se dio naturalmente luego de tocar en varias bandas. A medida que me fui desarrollando como compositor empecé a tomar el control sobre la totalidad de mi expresión artística, y sentí que debía ser honesto con eso y no involucrar a otras personas en algo que era muy personal mío, como es la composición y la interpretación de estas canciones. Son mi forma de ver el mundo y mis propias experiencias, y no quisiera tener que depender de nadie o atar a nadie a ellas sólo para que existan. Desde entonces, la libertad de hacer las cosas por mi cuenta se me volvió algo adictivo, y que valoro mucho.

¿Qué se van a encontrar quienes te escuchen por primera vez?

Me gusta pensar que lo que ofrezco no tiene tanto que ver con ser un excelente intérprete, un magnífico cantante o un guitarrista genial, sino que me enfoco en que lo importante sea la canción. El mensaje, y las emociones que pueda despertar. Me gusta correrme del foco para que la canción sea la protagonista. Para que lo que perdure sea la emoción y los sentimientos, y no tanto mi propia presencia. Todos los días intento deshacerme de ese ego un poco más. Canciones profundas, íntimas y emotivas, esa es mi meta.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿creés que los músicos cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Definitivamente. Me gusta ver a toda esa evolución como un proceso que devuelve el arte a las manos del artista. Lo populariza, lo democratiza. Es cierto que genera cierto desconcierto y cierta desorganización. Tal vez hasta una oferta excesiva de material no tan bueno. Pero me parece un cambio genial, en el sentido de que cada artista hoy en día es responsable tanto de sus fracasos como de sus triunfos. Tiene libertad total para ser o no ser, decir o no decir. Trabajar hasta donde pueda o quiera. A cambio, adquiere muchas más obligaciones. Las de tener que aprender, evolucionar, y trascender su rol de simple artista para convertirse en su propio mánager, su propio editor, su propio prensa. Pero eso es bueno, ya que quien sienta pasión y respeto por su música, lo hará, encontrará la manera, porque no va a depender de que otra persona lo haga por él o ella. Es algo que me sucedió a mí mismo. Mi primer disco fue grabado en gran parte en mi propia casa, por mí mismo, y para hacerlo tuve que instruirme mucho en muchas cosas que jamás creí que iba a tener que aprender. Fue igual para difundirlo. Pero es un proceso que, al menos a mí, se me hizo muy feliz. Estaba aprendiendo cosas y educándome para ser mejor y ofrecer un mejor producto. A veces veo artistas que se niegan a ensuciarse las manos y lo único que quieren es tocar y componer. Creo que no está bueno eso. Creo que son tiempos geniales, que tenemos las herramientas para mejorarnos constantemente al alcance de la mano. Estirarse, agarrarlas, aprender y mejorar, para mí, ya es un éxito. Aunque luego venda 10 discos.

¿Qué nos podés contar de tu EP "Sourdeaux"?

"Sourdeaux" es quizás la culminación de todo el proceso del arte como herramienta social y de comunicación que hablábamos antes. Y una forma de contrarrestar la dirección más abstracta y estética que lleva la música hoy en día. Es un EP conceptual donde cuento algunas de las cosas que viví creciendo en un barrio pobre. Las canciones abordan un estilo lírico ya no tan volador o poético, sino más narrativo y explícito. Fue una experiencia hermosa hacer esa transición en mi estilo compositivo. Estilísticamente, es un disco muy despojado y austero, la grabación fue deliberadamente espontánea y el disco no tiene correcciones. Se grabó en una sola noche, y como un disco antiguo, con las tomas enteras hechas frente a dos micrófonos. La idea era reflejar el mismo paisaje áspero e imperfecto del barrio que le da nombre. Espero haber logrado comunicar lo que quería.

Probablemente la mayoría de nosotros ya escuchemos la mayor parte de nuestra música en soportes digitales. Más allá de la parte legal, ¿por qué seguir editando en el formato físico?

Es una pena, pero al parecer ya no es una necesidad. Al menos para los artistas emergentes, a los que se nos hace muy difícil venderlos luego y recuperar la inversión. Y digo que es una pena porque la experiencia del disco como objeto físico era algo muy agradable y que complementaba de forma muy linda a la música: Leer las letras, ver fotos, apreciar el arte de tapa. Pero la realidad es que hoy en día es muchísimo más práctico y beneficioso utilizar los medios virtuales. La diferencia de llegada es abismal, y nos permite también no depender de tener un montón de dinero disponible para hacernos oír. Es algo que hoy en día está en pleno proceso de cambio. Mi primer disco, por ejemplo, “Las Guerras Perdidas” se editó en formato físico, pero el segundo elegimos editarlo enteramente virtual. Quizás para compensar eso es que terminé también sacando un fanzine virtual con las letras de las canciones, fotos y textos que sirvan como compensación a la experiencia del disco físico. Se lo extraña un poco.

¿Dónde y cuándo te podemos ver en vivo?

Este 12 de junio próximo, desde las 21hs, estaré tocando mis canciones nuevas (y algunas viejas) en el Centro Cultural El Surco, en Boedo, junto a Sobreviento, en una fecha algo íntima y con precios muy accesibles para todo el mundo. Luego de eso, aún no hay nada confirmado, pero seguramente se vendrán más presentaciones por CABA.

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharte y seguir tus noticias?

Soy un usuario bastante ávido de las redes sociales, por suerte, así que me pueden encontrar en Instagram y Facebook, con mi nombre, y enterarse de las novedades por allí. También las uso para subir material oficial, y otras cosas no tan oficiales, como trabajos literarios, poemas y escritos a los que me suelo dedicar en mis tiempos libres. Y fotos de mi gato. Eso siempre.