Joaquín Rodríguez Freire nos presenta a La Parla de Raviolo

"Tenemos una cuota de generosa ambición y otra de provocación"

La Parla de RavioloLa Parla de Raviolo

¿Cómo forma actualmente La Parla de Raviolo?

El quinteto está conformado por Federico Morales en la voz, Andrés Quinteiro y Joaquín Rodríguez Freire en las guitarras, Nicolás Desulovic en el bajo y Juan José Greco en la batería. Más allá de los músicos, hay diversos seres que conspiran para que el proyecto llegue a buen puerto. Martín Valdivia, Florencia Di Primo, Tony Trainor, Emmanuel Risso y las integrantes del fanzine El Triángulo de la Merluza, son algunos de ellos.

¿Cómo fue el comienzo de la banda?

Ocurrió entre el 2012 y el 2013 y fue una etapa meramente experimental, sin mayores pretensiones artísticas. El grupo se formó entre personas que luego forjaron una relación de amistad y no al revés. Ya en 2014, con el proyecto consolidado, comenzó una era de búsqueda musical que tuvo como primer logro el lanzamiento en 2015 de Mitologías Urbanas, el álbum debut de la banda. Durante el tiempo posterior nos dedicamos a tocar y trabajar en algunas cuestiones de funcionamiento interno a fin de encarar la grabación de un segundo disco. Tal proceso empezó a fines del 2016, con una preproducción previa a entrar a Estudio Panda, donde le dimos vida a Supuestos.

Cuéntennos con que se van a encontrar quienes los escuchen. ¿Cuáles son sus raíces?

Actualmente La Parla de Raviolo es un grupo que se reinventó para transitar nuevos senderos musicales, por lo que las diferencias entre nuestros dos primeros álbumes son notorias. Hubo un gran crecimiento de todos a nivel artístico. Lógicamente que nunca dejamos de ser una banda de rock, pero siempre estamos mutando, buscando nuevas facetas que sean genuinas pero superadoras de las anteriores. Nos aburre la repetición; solemos profanar constantemente las canciones viejas para adaptarlas a la actualidad del grupo. Nosotros partimos del entendimiento del rock como una cultura, pero en el tránsito de un álbum a otro se sumaron muchas influencias y matices en todos los aspectos: líricos, poéticos, melódicos y demás.

¿Cómo ven hoy la escena Under? ¿Y cómo se ven ustedes dentro de la misma?

Tenemos una cuota de generosa ambición y otra de provocación; creemos que ese binomio nos planta con suficiente personalidad para no pasar desapercibidos en una escena verdaderamente amplia y en constante movimiento. Nunca resignamos nada para pertenecer a espacios que consideráramos ajenos a nuestra idiosincrasia. Creemos que eso es lo importante a la hora de atravesar el periplo por esta etapa del conjunto. Tratamos de ser muy criteriosos para trabajar y no dejar nada librado al azar; entendemos al under como un período que todo proyecto debe atravesar. No le rendimos culto, pero tampoco lo despreciamos. Hoy en día es nuestra realidad y la llevamos bien.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿creen que cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Desde luego que sí. Se abrió un espectro mucho más amplio, lo que también hace que haya muchísima música girando; por un lado eso es bueno porque estamos a un click de distancia del mundo. Por otro lado, nos exige una férrea responsabilidad artística y de criterio para lograr despertar un interés en un público muy volátil que con apenas un botón puede dejarte en el ostracismo más oscuro de su cotidianidad. Lo importante es con qué seriedad y para qué se utilizan las herramientas con las que uno dispone. Hay proyectos muy bellos que naufragan por no saber qué hacer con ellas y hay otros de menor envergadura que consiguen gran relevancia gracias a su manejo de las mismas. Lo ideal es formar un sano equilibrio entre ambas aristas.

¿Qué nos pueden contar sobre Supuestos?

Es un disco atrevido, fresco, que marca una nueva etapa de la banda. Está compuesto por once canciones que tienen un promedio de 3 minutos cada una. Dejamos atrás la idea del blanco y negro que tensionaba Mitologías Urbanas y acercamos una paleta de motivos variopinta que invoca nuevas historias y palabras. Podrán encontrar temas de un hard rock visceral y otros más cancioneros. También hay abordajes de nuevas aventuras, como acercamientos a un pop espacial. Asimismo, la cuestión social se cuela desde una poesía que entendemos refinada. Es mucho más elegante que el primer disco y, a diferencia de hacer mella en las acciones, aquí se apunta a los estados de ánimo de los personajes. A la vez, se pondera lo melódico por sobre lo verborrágico. La labor instrumental es más fina que en nuestras odas previas; para eso recurrimos a la aparición de nuevos instrumentos como los sintetizadores, y la construcción de colchones sonoros con múltiples capas de guitarras y efectos. El diseño de Florencia Di Primo y la fotografía de Belén Rodríguez Freire concluyeron la idea desde lo visual.

En sus shows siempre hay un extra artístico, más allá de lo musical, ¿cómo surgió la idea y cómo la llevan adelante?

Como mencionábamos anteriormente, partimos del entendimiento del rock como una cultura. Dentro de la misma se circunscriben múltiples expresiones artísticas que van desde la literatura hasta la fotografía pasando por diversas variantes. La idea es un poco ampliar la visión del mundo que tenemos con la banda a través de otros soportes; por eso, en nuestro shows, se reparte de manera gratuita el fanzine El Triángulo de la Merluza, que está abierto a todo el que quiera participar. También contamos con los monólogos de Tony Trainor, un rufián galés que introduce a la banda, y con los cuadros de Emmanuel Risso, que ornamentan los escenarios. Todo eso convive en una tensa armonía; cada uno, con sus particularidades, aporta para el espectáculo sin perder de vista que se trata de un recital de rock. Conjugado todo esto, se rompe un poco la exclusividad de los cinco músicos que tocan y se abre el juego a la participación externa.

Probablemente la mayoría de nosotros ya escuchemos la mayor parte de nuestra música en soportes digitales. Más allá de la parte legal, ¿por qué seguir editando en el formato físico?

Tal cual. Hoy en día se pone el énfasis en los formatos más que en la obra en sí; se prioriza la comercialización de canciones por sobre la totalidad que puede implicar un disco. Nosotros todavía creemos en el formato físico. Si bien hay un factor romántico que nos atraviesa, también entendemos que un álbum redondea mucho más una idea. Además, el contacto con el objeto profana y provoca; lo que mencionás es una disputa que abarca diversas artes. Lo mismo está ocurriendo entre el E-Book y los libros en la literatura. Pese a la vertiginosidad de los días que corren y la dictadura digital, los nuevos soportes todavía no pudieron romper ese público que elige el papel por sobre la pantalla. En la música la modernidad logró mayor éxito, pero nosotros volvemos a apostar al disco; nos gusta ser minuciosos y eso incluye también el arte gráfico, la fotografía y las demás variantes que hacen a un álbum. Igualmente tampoco renegamos de las plataformas web; las utilizamos en nuestros roles de músicos y también de melómanos.

¿Dónde y cuándo lo van a estar presentando?

La presentación de Supuestos será el sábado 25 de noviembre en Mvseo Rock desde las 23:59 horas. Vamos a tocar junto a La Rapaz. Habrá algunas canciones viejas y, por supuesto, toda la nueva artillería puesta a disposición del público. También dirán presentes todos los dispositivos artísticos que comentábamos anteriormente. Habrá invitados y alguna que otra sorpresa. Será una noche caliente.

En este mundo hiperconectado, ¿cómo y dónde podemos escucharlos y seguir sus noticias?

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