Sol Marianela nos regaló un poco de tiempo para contarnos sobre su gran banda Amor en la Isla

"No somos una banda que sea parte de un club musical; tenemos bandas amigas, pero somos los que se sientan en el banco del fondo, solos."

Amor En La Isla

Sol, ¿cómo forma actualmente Amor en la Isla?

Somos Gregorio Martínez en batería, Nacho Flores en bajo y yo en guitarra y voz.

¿Cómo fue el comienzo de la banda? ¿Por qué cambiaron hace dos años del proyecto solista a Amor en la Isla?

El proyecto arranca conmigo en 2009 mudándome de Villa Gesell a Buenos Aires para armar una banda y poniendo un aviso en internet buscando músicos. Así llegue a Morón para tocar con un bajista en 2010 y ahí conocí a Nacho en una sala de ensayo. Al día siguiente ya estábamos tocando juntos. Después de estar 5 años tocando con mi nombre y después de haber sacado mi primer disco solista y sin sentirme cómoda con eso, con ser “solista”, pese a tocar con otras personas siempre, les rogué (risas) a los chicos que le pusiéramos nombre a la banda, a mí me pesaba más que a ellos.

¿Cómo surge hace un anagrama con tu nombre para el nombre de la banda?

En verdad el anagrama lo descubrió un periodista amigo una vez que yo pregunté en Facebook anagramas de mi nombre para cambiar el nombre de usuario de mi perfil. Me pareció increíble y lo guardé en el cerebro. Un año después cuando buscábamos nombre para la banda, queríamos algo que realmente tuviera que ver con “Sol Marianela” para que quedara claro que no era un proyecto nuevo, sino un crecimiento del mismo, y nos acordamos del anagrama y todos estuvimos de acuerdo. Recuerdo que comparábamos “Amor en la isla” con nombres como “El Mató A Un Policía Motorizado” y otros nombre de bandas de acá que son así, como para darnos permiso digamos, de tener un nombre tan largo y raro (risas).

¿Cómo definirías musicalmente a Amor en la Isla?

Somos un trío de canciones de rock alternativo, con toques de surf punk, pero también de indie rock.

¿Cómo ven hoy la escena Under? ¿Y cómo se ven ustedes dentro de la misma?

La escena siempre es rica en Buenos Aires, no solo por las bandas de acá sino por las que vienen del Interior, como por ejemplo de Mendoza, donde hay muchas buenas bandas que se están abriendo camino acá y en el resto del país como un fuego en verano. A nosotros nos vemos luchadores, insistentes, cada vez más correctos, pero no sé si pertenecemos al under. Me parece que no pertenecemos a ningún lado. Creo que es el karma de tocar conmigo, yo nunca pertenezco a ninguna movida, y a la banda le cayó la maldición. No somos una banda que sea parte de un club musical; tenemos bandas amigas, pero somos los que se sientan en el banco del fondo, solos.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿creen que cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Sí, para progresar sí. Pero depende de uno, no de las herramientas tecnológicas. Son de gran ayuda, pero si no hubiera Internet, buscaríamos sellos y bandas y bares en revistas de todo el mundo, mandaríamos sobres con cassettes, como se hacía antes. Lo importante es la constancia en el trabajo.

El año pasado presentaron su primer LP como Amor en la Isla: Playa Crocante. ¿Qué sensaciones les está dejando este material?

Habría que preguntarle a Nacho y a Gregorio porque es una pregunta muy personal. Pero para mí, la sensación es de que pronto quiero que grabemos otro, con Goyo en la batería. Y con todo lo que aprendimos trabajando junto a él en estos dos años. Creo que es un buen disco. Pero solo es el primero.

¿Ya están pensando en su segundo disco?

Sí. No hay nada claro aún, pero después de la próxima fecha nos vamos a meter a trabajar en eso.

Probablemente la mayoría de nosotros ya escuchemos la mayor parte de nuestra música en soportes digitales. Más allá de temas de registro de los temas y la parte legal y formal del asunto, ¿por qué seguir editando en el formato físico?

Porque sigue siendo importante. Si un día desaparece Internet, los discos seguirán estando. Son lindos. Y además, es una herramienta de trabajo. No solo por ser una carta de presentación tangible, sino porque para una banda independiente, su mercancía, o sea, discos y remeras por ejemplo, la ayudan a crecer, a conseguir dinero para hacer más cosas.

Se van a estar presentando este sábado en Kirie junto a Reyes del Falsete y Temporada de Tormentas en una nueva edición del Ciclo Circular de Chancho Discos, ¿qué nos pueden adelantar de la fecha?

Que va a ser el mejor show que hayamos dado en nuestros 2 años de existencia como Amor en la Isla y quizás más.

¿Cómo y dónde podemos escucharlos?

Bandcamp o en Spotify y Youtube.