Seba de Minuto Cero nos habla de todo en esta entrevista.

"En Capital, sobre todo, no hay muchos lugares con convocatoria propia donde poder foguear un público, seducir un oyente."

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¿Cómo forma actualmente la banda?

Minuto Cero concentra y sale a la cancha con Guido, el rubio, en guitarra y voz, Seba en viola y coros, Juampi en bajo y Edu en la batería. Estamos con esa formación desde finales de 2014. Amigos que nos segundean (entre muchísimos otros) son Fran en percu y sinte, Toti en acústicas, Mati y Diego en vientos.

¿Cómo fue el comienzo de la banda?

Minuto Cero nace a fines del 2010, como conjunción de distintos proyectos individuales. Después de la separación de Re Sostenidos, Guido (guitarra y voz de Minuto) sale a la búsqueda de nuevos músicos, para lo cual convoca al bajista y baterista de Destinados (siendo el primero Juampi, actual bajista de Minuto) y a Seba como guitarrista, con quien ya había tocado en 98 Octanos algunos años atrás. La propuesta, de común acuerdo, era apostar más a la canción que al estilo, si bien todo quedaría enmarcado bajo el gran paraguas de lo que llamamos rock nacional; es decir, que los instrumentos estén al servicio de la canción y no al revés. El primer año transcurrió entre ensayos y algunas fechas en vivo, entre las cuales destacan shows con Vagantes Nocturnos y haber llegado a la final del certamen de bandas de ese año de The Cavern. Durante 2012 se grabó el primer demo y posteriormente EP, titulado Minuto Cero, que constó de 6 temas. En ese mismo año, la banda llegó a escenarios como el Roxy y fue elegida como finalista en Escenario UBA, entre cientos de concursantes, por un jurado integrado por el Bahiano, entre otros. En 2013 comienza la preproducción del primer disco, Cantando en el placard, para lo cual la banda apuesta a la formación de la sala-estudio propia, donde el mismo sería grabado. A principios de 2014, una vez empezado el proceso de mezcla del disco, se suma Edu a Minuto Cero como el baterista definitivo, proveniente de The Double Decker Band, completando la formación. Ese año terminamos de editar el disco, para mandarlo a producir en 2015, año en el que giramos mucho por provincia, con excelentes resultados.

¿Cómo surge su nombre?

El nombre Minuto Cero surge justamente por esta nueva iniciativa, a nivel personal en cada uno de los integrantes, de hacer un “borrón y cuenta nueva” y apostar con toda a un nuevo proyecto musical, de cero. Cada uno venía con su mochila de frustraciones y trabas, circunstancias que no nos permitían desarrollarnos plenamente en otros ámbitos. Así que nos reunimos y de entrada propusimos que Minuto Cero iba a ser el punto y aparte, el lugar donde íbamos a ir por todo y con todo, y donde cada uno pueda sentirse pleno haciendo lo que hace, disfrutándolo y a la vez encarándolo como un proyecto ambicioso; iba a ser la excusa para juntarnos y no dejar nada en el tintero, ningún cartucho sin usar. Eso fue, es y será Minuto Cero para nosotros. Tenemos una canción homónima en nuestro disco, que habla un poco de eso. Creemos que es un nombre conciso, identificable y recordable y que, por sobre todas las cosas, condensa en dos palabras la naturaleza con la que nació este proyecto y la esencia que lo sostiene.

Cuéntennos con que se van a encontrar quienes los escuchen. ¿Cuáles son sus raíces?

Tenemos muchísimas influencias y muy variadas. Pero creo que, a nivel individual, se puede decir que a Juampi (bajo) siempre le atrajo muchísimo el rock de los 70’s (sobre todo Pink Floyd), Edu (bata) es fanático de Led Zeppelin y, más para estos tiempos, de Muse. Guido (voz y guitarra) es un eterno amante de los Beatles, y Seba (guitarra) viene más del palo del rock pesado y noventoso (Guns n’ Roses, Aerosmith, Iron Maiden). De todas formas, y quizás gracias a esta diversidad de influencias, la música de Minuto está al servicio de la canción. En Cantando en el placard (nuestro disco) conviven muchos parajes y estilos. Desde el rocanrol de Cantando en el placard hasta el hard rock de Para bien o para mal, pasando por el blues en Tras el sol y dejando espacio hasta para una balada, en REN. Tiempo perdido y De tu lado dejan sonar melodías más pop, mientras que Miente y Sigo estando acá tienen algunos destellos oscuros. Y el cover de Nicola DiBari, Trotamundo, lo hicimos a puro punk rock. Creo que la característica principal de la música de Minuto es, justamente, la variedad y la primacía de la melodía. Siempre tratamos de que, si nos escuchás, alguna melodía te quedes tarareando, y creemos que eso es ponerse un poco al servicio de la canción, independientemente de que ésta te pida que la lleves más para un estilo o para otro. Y creemos que lo mejor de esto es que, a pesar de tener un disco con 14 temas que abordan muchos géneros, no suena a un compilado de 14 bandas: todo suena a Minuto Cero. Y eso es lo grosso, mágico y difícil de explicar de nuestra música, ¡para sentir eso hay que darle play!

¿Cómo ven hoy la escena Under? ¿Y cómo se ven ustedes dentro de la misma?

Por suerte, estamos viendo una especie de primavera de la escena under, están floreciendo bandas por todos lados y a montones; y muy buenas, por cierto. Hace poco, por ejemplo, estuvimos en un hermoso show de los amigos de Atropello Carregal, una gran banda, junto con Narvales, otra banda increíble de La Plata. Para tener un diagnóstico rápido de la escena del under, creo que basta con revisar las carteleras de los lugares que todos conocemos: todas las noches hay shows. Y, por suerte, hay una cierta revitalización del público que va a ver bandas, creo que en gran parte se debe a los grupos más grandes que surgieron en los últimos años, que revivieron un poco la cultura de ir a ver bandas. Igualmente, sabemos que no todo son flores en esta primavera. Las bandas que recién empiezan tienen el panorama un poco más parco. Hoy por hoy, si no tenés cierta convocatoria, cierto nivel de producción y demás, se te dificulta mucho. En Capital, sobre todo, no hay muchos lugares con convocatoria propia donde poder foguear un público, seducir un oyente. Por eso los shows en Capital requieren de una gran atención al detalle, un enorme esfuerzo de producción y un planteamiento, en nuestro caso por lo menos, de hasta meses de anticipación. Para noviembre, por ejemplo, venimos preparando la fecha presentación de nuestro disco, en Beatflow, para la cual venimos haciendo movidas de volanteada en shows grandes en Capital y alrededores y promoción en distintos medios desde hace meses. Y ni hablar de preparar la fecha en sí (no sólo lo musical, desde los ensayos, sino material como proyecciones, merchandising y demás). En provincia el tema no es tan así. Todavía hay “reservas naturales” del rock, por suerte, donde uno puede ir a tocar y encontrarse con un público que te recibe de brazos abiertos y que te pide más; más temas, discos, material, de todo. Pero como decíamos antes, para eso tenés que contar con cierto grado de producción, por lo menos para movilizarte vos, los equipos, etcétera. Por suerte nosotros estamos en un lugar en el cual venimos haciendo eso. Hay ciertos lugares de provincia donde la gente ya nos conoce y nos espera, y eso nos llena de alegría y gratificación. Y por suerte y por esfuerzo, estamos en un lugar en el cual podemos armar fechas a todo trapo en capital, con bandas amigas y ¡no morir en el intento! Broma aparte, estamos en un momento en que se empiezan a ver los frutos de todo el trabajo. Por ejemplo, estamos en nuestro mejor momento a nivel convocatoria. Pero bueno, todo esto tampoco tiene que hacer que uno corra la mirada: sabemos el lugar en el que están las bandas que recién empiezan, estuvimos ahí y es importante tenerlo siempre presente para que cada uno pueda aportar a que esa situación eventualmente cambie. A nosotros, por ejemplo, nos encanta tocar en provincia, y también nos gusta mucho traer a capital a bandas que conocemos en el ruedo, pegamos onda y quizás no tienen mucha chance de venir para estos pagos a encarar un show solos.

Antiguamente una banda dependía de que una discográfica los grabe, luego comenzó la etapa independiente en la grabación pero dependiente en la distribución; pero hoy el disco llega al otro lado del mundo por internet el día que sale. Con las redes sociales y los cambios en el terreno de la difusión, ¿creen que cuentan con las herramientas necesarias para progresar?

Nosotros tuvimos la suerte de poder producir nuestro primer disco de manera independiente. Para eso, nos esforzamos y apostamos a levantar nuestra propia sala-estudio, donde fue grabado. La mezcla y mastering sí contaron con el trabajo de técnicos en estudio. En ese sentido sí se ampliaron muchísimo las posibilidades de las bandas hoy en día. Pero el tema, de alguna manera y a pesar del advenimiento de las nuevas tecnologías de comunicación e información, sigue siendo la difusión. Conversando con muchos músicos amigos y basándonos en nuestra propia experiencia, podemos decir que muchas bandas se encuentran con su disco en las manos y se preguntan “¿Y ahora qué?”. A nosotros definitivamente nos pasó eso. Esto es mucho más entendible cuando se trata del primer disco y lo hacés vos a pulmón. Después, en el camino vas encontrando gente que te guía, que te da una mano, y además vas aprendiendo de tu propia trayectoria. Pero en ese primer momento suele pasar que te encontrás un tanto a la deriva. Si bien podés colgar el disco en mil redes sociales, distribuirlo de manera virtual, gratis, sin costos de traslado y demás, el desafío sigue siendo que la gente lo escuche. Y ahí está el problema, la distribución no se agota en que el disco esté disponible, sino que es un ciclo que se termina en el momento en el que un tipo que nunca te escuchó escucha una canción tuya. Y me atrevería a decir que ese ciclo, aún ahí, puede seguir en base a la respuesta que generes o no en el que te escucha. Pero volviendo a la distribución, el desafío hoy en día pasa por seducir a quien te escucha, de alguna manera. Y más en estos tiempos de lo que antes llamábamos “la primavera” del under, donde hay tantas bandas y tan buenas, hay un cierto grado de saturación de la oferta musical. Por eso, más allá de que necesites una buena campaña de prensa, un buen equipo para promocionarte, un community manager y demás, también creemos que, si bien los medios de difusión están un poco más “al alcance”, el reto es ofrecer un producto, una canción, que, en definitiva, guste y atraiga. Y en ese sentido creemos que tenemos las herramientas necesarias; estamos, por un lado, siempre pendientes de nuestras redes sociales, de lo que nuestro público nos comunica, nos pide, nos sugiere. Estamos siempre promocionándonos y haciéndonos presentes en fechas del palo, entregando flyers, contándole a la gente de nuestro proyecto, nuestras fechas, invitándola a que nos escuchen. Y, por otro lado, creemos que nuestras canciones invitan mucho a ser escuchadas. Nuestro disco es una obra muy disfrutable.

¿Qué nos pueden contar sobre su último disco?

Cantando en el placard es nuestro primer disco, por lo cual tiene un significado muy importante para nosotros. No sólo marca la culminación de toda una primera etapa como banda, sino también un hito personal en la historia musical de cada integrante, ya que es para cada uno su primer disco, a todo nivel. Otra particularidad es que lo producimos independientemente, apostamos a formar y equipar la sala propia, lo cual conllevó un esfuerzo inmenso, pero nos dio la satisfacción de trabajar a nuestro ritmo y de forma más relajada. Para ello, contamos con la participación de Emiliano Sasal como técnico (Tan Biónica, Los Heladeros Del Tiempo, entre otros), quien se encargó luego de la mezcla y de Max Scenna como técnico de mastering en Puromastering (Living Color, Shakira, Soda Stereo, Las Pelotas; ganador de un Grammy). El arte del mismo estuvo a cargo de Ezequiel Black (Miranda!, Massacre, Los Fabulosos Cadillacs), con un gran cuidado al detalle y con una propuesta que realmente invita a recorrer el disco físico (aspectos como el uso de laca sectorizada, cuños y texturas hacen que abordar el disco en persona sea una experiencia que suma mucho al audio). En cuanto a la lista de temas, el disco contiene 14 tracks, 11 temas propios y 3 covers. El último es un bonus track, una versión de Trotamundo de Nicola DiBari, que actualmente es cortina en el programa homónimo de Argentinísima Satelital. Después, destaca la versión rockera de Come Together, de los Beatles. La lista fue elegida por todos, es un muestreo significativo del momento de la banda en el que se llevó a cabo su producción. Quedaron muchos temas afuera, desde ya, pero creemos que en ese momento esa elección constituyó una buena muestra de la personalidad de la banda, a través de temas de distintos estilos o géneros.

Probablemente la mayoría de ustedes escuchen la mayor parte de su música en soportes digitales, ¿por qué seguir editando en el formato físico?

Es verdad, todos escuchamos música en formato digital. Sin embargo, crecimos con la cultura del disco. Al día de hoy, a todos nos gusta tener nuestra colección de discos y después digitalizarlo para escucharlo en todos lados. Esa es la primera razón. La segunda tiene que ver con la distribución. Si bien, como decíamos antes, hoy por hoy podés hacer todo virtual, hay ciertos ámbitos en los cuales sin un disco físico no entrás. Esa es una razón puramente instrumental; otra es que una vez editado y registrado en SADAIC y en la Dirección Nacional de Derechos de Autor, con un disco físico como obra publicada se te alivianan un montón de cuestiones que tienen que ver con el registro de la autoría y los derechos de tus canciones. Y dadas estas exigencias instrumentales, también lo pensamos desde el lado del diseño. Por eso decidimos trabajar con Ezequiel Black y seguimos el proceso tan de cerca, sumamente involucrados. Queríamos, ya que íbamos a tener un disco físico, que valga la pena para el que lo compre. Las textura, colores, ilustraciones y demás invitan a los sentidos y hacen que tener el disco físico sea una experiencia distinta, ampliada, a la de escucharlo en formato digital. Y por último también está el folklore del rock under de poder vender tu disco, junto con merchandising, en tus fechas, poder regalárselo a músicos amigos que vas conociendo y demás. Cuando empezamos a girar por provincia, por ejemplo, llevamos unos discos adelanto de nuestro álbum debut, con cinco temas y un diseño y empaque simpáticos, y lo repartíamos entre el público que nos había visto. Y la respuesta fue impresionante. Si vos al tipo que te ve por primera vez en el bar donde va siempre le dejás un disco, es mucho más probable que te escuche que si le dejás un link de una red social. Y, como decíamos antes, ahí está el centro de la cuestión, en lograr eso, que te escuchen.

Cuéntennos sobre su próximo show.

Nuestro próximo show es el 5 de noviembre en Beatflow (Córdoba 5509, Palermo, Capital Federal). Vamos a estar tocando con los amigos de Atropello Carregal y una banda a confirmar, a las 20 hs. Ahí vamos a estar presentando formal y oficialmente nuestro primer disco, Cantando en el placard, ¡y va a ser un fiestón! Además, si hay algo que nos caracteriza es que estamos en un estado de evolución constante. Además del disco, vamos a estar tocando algunos de los singles que fueron saliendo, que incursionan en otros estilos (reggae y ska, por ejemplo, más algunas cositas electrónicas y bailables), para lo cual estamos preparando una hermosa sección de vientos y percu. Además van a haber muchísimos invitados de lujo. Va a ser imperdible. Estamos con una promo en nuestro Facebook hasta mediados de octubre, sumándose al evento de la fecha pueden conseguirse anticipadas con descuento.

¿Cómo y dónde podemos escucharlos?

Principalmente, en nuestro sitio oficial. Ahí pueden escuchar y bajar gratis Cantando en el placard, además de que hay links a todas nuestras redes sociales. En nuestro canal de Youtube también está subido el disco entero y el videoclip del corte difusión, “Tiempo perdido”. En Instagram estamos como minuto cero rock y en Twitter pueden seguirnos en @minutocerorock. Finalmente, en nuestro Face pueden sumarse al evento de la presentación de nuestro disco en Beatflow y pedir anticipadas con promo por inbox, ¡están todxs invitadísimxs!