Estadio Azteca

El regreso (Andrés Calamaro)

Prendido

a tu botella vacía,

esa que antes, siempre tuvo gusto a nada

Apretando los dedos, agarrándole, dándole mi vida,

a ese para-avalanchas

Cuando era niño,

y conocí el estadio Azteca,

me quedé duro, me aplastó ver al gigante;

de grande me volvió a pasar lo mismo,

pero ya estaba duro mucho antes

Dicen que hay,

dicen que hay,

un mundo de tentaciones;

también hay caramelos

con forma de corazones

Dicen que hay,

bueno, malo

Dicen que hay mas o menos

Dicen que hay algo que tener,

y no muchos tenemos

y no muchos tenemos

Gracias le doy a la virgen, gracias le doy al señor,

porque entre tanto rigor, y habiendo pedido tanto,

no perdí mi amor al canto ni mi voz, como cantor

Prendido...

Atención pido al silencio, y silencio a la atención

que voy en esta ocasión si me ayuda la memoria

a contarles que a mi historia le faltaba lo mejor