Vigilante medio argentino

El regreso (Andrés Calamaro)

Ahora que soy grande me habré dado cuenta

que no todo es tan bueno,

atrás de la puerta de entrada de seis

están el bife de chorizo y el vino

Están los vecinos casi siempre obedeciendo

el destino del vigilante medio argentino,

está la señora que todos adoran

y es una abuela perfecta

Pero a un pobre pendejo

que fumaba en una esquina,

sin molestar a nadie,

le mandó a la policía

El pibe se comió

un garrón de dos días adentro,

y la viejita nunca supo

que el puntero era su nieto,

que el puntero era su nieto

Está el portero o encargado de edificio,

a veces es amigo, pero, en general,

es el corre-ve-y-dile de la excepcional

¡Están en Capital Federal!

En provincias también el vigilante feudal,

el dueño de las vidas, por ejemplo en Catamarca;

encana negritos y les cierra la puerta

y sus hijos, educados con toda severidad,

le hicieron la boleta a María Soledad

Este legislador progresista que termina votando

para bien de los vecinos,

lo mismo le parece ser travesti o asesino

Es el destino divino, tan fino, tan occidental y cristiano,

cosmopolita y parisino,

tan típico matute; pero no el de don Gato

El vigilante argento además es barato,

además es barato,

es el estilo tan fino

del vigilante medio argentino